Capitulo 396
CapÃtulo 396: Revelación de Dios (3)
Después de la revelación divina, inmediatamente corrà hacia Celeste, y después de ver su estado actual, en silencio terminé mis pensamientos.
‘…Ella está en un estado muy inestable.’
Era lo que esperaba.
Con lágrimas en los ojos, estaba agachada en el suelo, temblando con expresión confusa.
Por supuesto, era natural.
En la historia original, el Dios Sol era declarado un dios bueno, y ella estaba confusa y desesperada ante su declaración de destrucción.
…Sólo puedo imaginar la pérdida que debe estar sintiendo ahora, después de haber creÃdo firmemente que el Dios Sol era un dios bueno.
Tal vez, ella se siente como si el suelo que se suponÃa que estaba de pie se ha derrumbado.
Ahora es mi oportunidad.
Mientras ella estaba en un estado de profunda desesperación ante el Dios Sol y de confusión sobre qué hacer, era la más inestable.
Esta era mi oportunidad de doblegarla a mi voluntad.
Todo lo que he hecho, todo lo que he hecho, ha sido para este momento.
Por eso abrà la boca.
«Celeste.»
«¿Por qué seguimos al Dios Sol?»
«…¿Qué?»
Dije eso con una expresión seria, y ella me preguntó de vuelta con una expresión confusa.
Ante ella, abrà la boca en silencio.
«Seguimos al Dios Sol… porque era un dios bueno… porque nos salvó la vida, y sabÃamos que harÃa lo mismo por este mundo».
SÃ.
Esto es lo que le habÃa estado susurrando todo el tiempo.
‘La razón por la que creemos en el Dios Sol es porque es un buen dios.’
…En realidad, Celeste probablemente no tenÃa una razón para creer en el Dios Sol. Era sólo fe ciega.
Pero en el momento en que estipulé ‘por qué creemos en el Dios Sol’, habrÃa sido natural que ella lo aceptara por sà misma, como por implicación.
Asà que hice una premisa.
Creemos en el Dios Sol ‘porque’ es un dios bueno.
Y eso significa… que si el Dios Sol no es un dios bueno no tenemos por qué creer.
«…SÃ. Pero…Pero, hmmm. Egostic. No sé qué hacer ahora, ahora, ahora…»
Sollozaba asÃ, todavÃa en el suelo, las rodillas juntas, agarrada a mÃ, la cabeza inclinada.
Luego, con voz sollozante, Celeste empezó a contarme lo que habÃa pasado antes.
«Egostic, es verdad… Dios vino y me habló a solas».
Y con eso, Celeste me contó todo lo que habÃa pasado entre ella y Dios.
Que Dios le habÃa dicho que destruyera este mundo hasta que él pudiera descender en su lugar.
Que sus poderes le habÃan sido dados para matar a la gente, no para salvarla, con el único propósito de eliminar a más humanos… y que le habÃan dicho que eliminara a los que tenÃan el poder de las estrellas.
«No lo sé… Egostic. No sé, no sé, ¿qué se supone que debo hacer, hmmm, qué se supone que debo hacer…?».
Pregunta, completamente rota, aferrándose a mÃ.
«Celeste, sólo tienes que calmarte. ¿De acuerdo?
La volvà a estrechar suavemente entre mis brazos, por ahora.
…Se veÃa mucho peor de lo que pensé.
Ver a la lÃder de los villanos, que habÃa librado tantas batallas, tan frágil, como una niña pequeña, me hizo sentir mal.
¿Alguna vez se habÃa visto tan rota?
Tal vez asà es como una persona reacciona cuando sus creencias de toda la vida se hacen añicos.
Y delante de ella.
«Hmph…»
«SÃ. Cálmate, cálmate».
Con expresión compasiva, le acaricié la espalda mientras sollozaba en mis brazos.
Me puse frente a ella, cara a cara, con expresión severa, y fingà pensar por un momento.
«….hah».
Miré a Celeste, entrecerrando los ojos.
Con una mirada de determinación la agarré por los hombros y le dije.
«Celeste. Escucha».
Al oÃr mis palabras, ella se esforzó por levantar la cabeza y me miró.
Contemplé su deslumbrante cabello plateado y sus acuosos ojos dorados, y empecé a hablar con valentÃa, como si después de mucho deliberar hubiera llegado a una conclusión.
«Celeste. CreÃamos en el Dios Sol porque creÃamos que era un dios que salvarÃa a la humanidad».
«El Dios Sol salvará al mundo igual que nos ha salvado a nosotros. En la antigüedad y ahora, Él siempre ha cuidado de los humanos solos y ha velado por nosotros. Aunque no está presente en este mundo debido a circunstancias inevitables, seguramente regresará algún dÃa para guiarnos de nuevo…
Pero,
Ahora, me doy cuenta de que no es tal dios en absoluto… Y que está tratando de destruir el mundo por pura malicia, por razones desconocidas.
¿DeberÃamos seguir sus palabras?»
«¿Quieres decir….?»
Me miró con expresión confusa, como si me hubiera oÃdo mal y no entendiera lo que decÃa.
A ver. Esto es importante.
Puse mi mejor cara seria y empecé a hablar con determinación.
«…Yo… no lo creo».
«Si Dios va por mal camino y alguna vez has sido su seguidor, lo correcto es detenerlo, aunque eso signifique morir.
Y ahora, Dios no es quien creÃamos que era… y está a punto de destruir el mundo, incluso usándote a ti como peón.
Yo… yo creo que debemos detenerle aunque tengamos que trabajar todos juntos para evitar que destruya la humanidad».
Exhalé después de hablar con tanta fuerza.
…Y luego, al final, añadÃ.
«…Y tú, Celeste, ¿qué opinas?».
La respuesta de Celeste fue…
«YO, YO…»
Me mira con los ojos llorosos y tiembla, incapaz de continuar.
Estaba aún más confusa que antes.
Pero…
‘…Está temblando.’
Yo, que habÃa traicionado al dios que ella habÃa adorado toda su vida.
No estaba enojada, pero estaba confundida.
Me di cuenta de que estaba temblando ahora, lo que significa que sólo necesitaba un poco más de empuje.
Agarré su mano y la sujeté con fuerza.
«Celeste. ¿Recuerdas lo que te dije antes, que siempre estarÃa a tu lado?»
«…SÃ.»
«Y… también te dije hace unos dÃas que si el mundo se vuelve contra ti, seré el único que quede a tu lado. Te defenderé contra quien sea.
Bueno, creo que ya es hora de que cumpla esas palabras».
Me giré para quedar frente a frente con ella y hablé con voz seria.
«Cuando digo que para protegerte tendrÃa que enfrentarme a Dios… me enfrentarÃa a Dios, sólo para protegerte porque tú eres mucho más importante para mà que un dios invisible. Hasta el dÃa de mi muerte, me enfrentaré a Dios, por ti, y velaré por este mundo».
Digo, mientras en silencio, paso mi mano por su pelo, mientras una sola lágrima resbala por su mejilla.
Ella sonrió, y luego abrió la boca.
«Cuando te pregunté por qué creÃas en el Dios Sol… dijiste que era porque te salvó la vida cuando todo lo demás se desmoronaba, y empezaste a seguirle.
Y ahora… yo… yo te salvaré. Te protegeré. Seré la nueva dirección de tu vida.
…Por mucho que eso sea cierto, ahora necesito que confÃes en mÃ. Me haré cargo, salvaré este mundo, y enderezaré al Dios equivocado.
Seré la roca en la que puedas apoyarte.
Celeste… por favor… ¿te unes a mÃ?»
Dije, y extendà mi mano.
El diablo susurró.
SÃ. Todo lo que habÃa dicho hasta ahora era prácticamente un susurro del diablo.
No pienses demasiado.
Apóyate en mÃ.
Haré todo el trabajo duro por ti, si sólo te apoyas en mÃ… quiero decir, dependes de mÃ.
No estamos traicionando a Dios. Sólo estamos corrigiendo a un dios que se ha extraviado.
Asà que, ven conmigo.
Para este momento, en efecto, he gastado todo mi tiempo desde que me unà a la Catedral.
«…..»
Celeste habÃa estado escuchando en silencio, con su cabello plateado colgando y la cabeza inclinada, desde la mitad de lo que yo acababa de decir.
Entonces, aún con la cabeza inclinada para que no pudiera verle la cara, me murmuró en voz baja.
«… Egostic».
«SÃ.»
«¿Lo sabÃas? Cuánto tiempo creà en el Dios Sol».
Soltó una risa hueca al decirlo.
«Desde mi infancia, hasta ahora. Durante décadas, he pasado toda mi vida siguiéndole sólo a él, preguntándome cómo podrÃa vivir según su voluntad, qué serÃa lo correcto para él, qué le complacerÃa.»
«…SÃ.»
«Asà que, tal vez, mi antiguo yo, si ese mismo Dios me hubiera dicho que destruyera el mundo… habrÃa dudado, pero le habrÃa seguido. Después de todo, soy su cuerpo, renacido gracias a Él, y estoy obligada a seguirle.»
«Pero… Pero, ahora…»
Levantó la cabeza y me miró con sus ojos dorados y enrojecidos.
Entonces, con voz temblorosa, me confesó.
«…por tu culpa, voy a perderlo todo.
Tienes que cuidar de mÅ hasta el final. ¿Lo entiendes?»
Me agarra la mano mientras me dice eso.
Apreté su mano con firmeza, mirándola a los ojos y diciendo.
«SÃ. Lo entiendo, llegaré hasta el final».
Asà de fácil, habÃa conseguido traer a mi lado a Celeste, la mayor variable en el camino hacia la destrucción, por fin.
***
Y esa vez.
«…..»
Stardus abrió los ojos en un espacio desconocido.
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Capitulo 396
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Heroina Obsecionada
Me convertà en el villano en la historia de un héroe.
Asà que estuve a punto de renunciar después de pelear con el personaje principal.
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