Capitulo 305
CapÃtulo 305: Abrazo
Stardus decidió no esperar más tras escuchar su advertencia.
‘…Cierto.’
Para acercarse, tenÃa que ser un poco más temeraria.
Por eso habÃa venido a esta prisión, a esta celda con Egostic, y habÃa decidido quedarse a su lado.
Sólo porque querÃa estar cerca de él. Sólo porque querÃa estar cerca de él. No tenÃa otra intención.
Pero
«…¿Corazón negro? Para mÃ, Stardus es un héroe, un héroe a mi manera arcaica. Nada más, nada menos».
«…»
¿Cómo es eso?
Eso que dijo. Que no tiene el corazón negro.
Una declaración que claramente no tiene nada que ver con ella.
…¿Por qué tiene tantas ganas de darle la vuelta?
«En primer lugar, nunca vi a Stardus como una mujer, ni siquiera por un momento-»
En cuanto lo dijo, actuó por impulso.
-Snap.
Tiró a Egostic de la silla y lo derribó sobre la cama, donde ella estaba tumbada.
En un momento estaba recostada en la cama, apoyada contra él, y al siguiente estaba en sus brazos.
Sus brazos extendidos junto a la cabeza de él, sus rostros tan cerca que podÃan sentir el aliento del otro.
Sonrió y se volvió hacia Egostic.
«…¿Asà que ahora no me ves como una mujer?»
…e inmediatamente se arrepintió.
¡Espera, Haru, estás siendo demasiado insistente…! ¡Qué pensará de mÃ…!
Sin embargo, todavÃa estaba un poco avergonzada.
«…..»
Esos pensamientos se esfumaron cuando vio la cara ligeramente sonrojada del más avergonzado que le habÃa visto nunca.
…Nunca antes lo habÃa visto tan nervioso, siempre sonriendo y pasando por encima de cualquier situación.
Olvidó que estaba igual de sonrojada y le sonrió alegremente.
-Flick.
«…¿Eh?»
Al momento siguiente, le agarraron la mano y le tiraron del brazo.
No reaccionó, y cuando recobró el sentido estaba acostada a los pies de la cama con la mano derecha sujeta.
Encima de ella, un Egostic con la cara roja la miraba.
«…Entonces, lo que digo es que si sigues provocándome, esto es lo que puede pasar».
«…»
Las mullidas sábanas de la cama sostenÃan su espalda mientras miraba a Egostic directamente encima de ella.
Se habÃan movido arriba y abajo, pero seguÃan tan cerca que sus alientos se tocaban.
Caliente.
Stardus sintió que su propio corazón latÃa con fuerza.
-Late fuerte. Golpeando fuerte. Golpeando. Golpeando.
‘…Ouch.’
Ella, la heroÃna, fue aplastada por el villano en la cama, en un estado que harÃa que un héroe normal se sintiera avergonzado.
…¿Por qué su corazón late tan fuerte?
Y
La diferencia de fuerza entre ella y él es significativa.
DeberÃa ser fácil escapar de su abrazo si ella usara su fuerza.
¿Por qué no quiere hacerlo?
Y, de nuevo
…¿por qué?
«…»
Tal vez esto no es tan malo después de todo.
Con la cara aún más roja que antes mirando a Egostic, cuyas mejillas estaban igualmente rojas se tragó su vergüenza y le sonrió burlonamente.
«Bueno… No me importa, supongo. Haz lo que quieras».
Iba a llegar hasta el final y eso que no sabÃa dónde estaba ese final.
¿Qué demonios, cómo ha pasado esto?
-Flick.
-Flick.
~En una cama en una celda de prisión~
…En una cama que de alguna manera era demasiado grande y blanca para ser una cama de prisión, estaba mirando a Stardus que yacÃa debajo de mÃ.
«…Asà que, lo que digo es que, si sigues provocándome, esto es lo que podrÃa pasar».
Bajé la vista hacia ella, que me miraba desde debajo de mà con la cara muy roja.
Yo, por una vez, dije algo asÃ, intentando ocultar mi vergüenza.
‘…..’
No, fue algo impulsivo que hice en el momento en que la vi mirarme sonriendo con suficiencia desde arriba de mÃ.
…De alguna manera, las cosas parecÃan haberse vuelto aún más raras.
«…..»
Nuestros cuerpos se entrelazaron, probablemente debido a nuestros movimientos apresurados.
Intenté ignorar su cuerpo, que casi rozaba mi pecho, y su suave tacto en mi callosa mano derecha.
Miré a Stardus, que estaba acostada boca arriba, con la cara roja y sollozando un poco avergonzada.
‘…Dios mÃo’.
Dios, ¿por qué me haces pasar por esto?
Recé con rabia a los dioses que me habÃan enviado aquÃ, e hice todo lo posible por no mirar a Stardus debajo de mÃ.
…yo también soy un hombre.
Cuando las cosas se ponen asà de mal, mi paciencia se agota. Quiero decir, cuando la persona que me gusta más que nadie me está haciendo esto, y puedo sentir cada curva de su cuerpo a través de su fina ropa.
La buena noticia es que, dada la diferencia de fuerza entre Stardus y yo, esto acabará pronto. Me pateará, me empujará, lo que sea, y dolerá durante un rato… pero pondrá fin a esta extraña situación.
…Justo cuando pensaba eso, oà una voz increÃble en mi oÃdo.
«Bueno… No me apetece nada. Haz lo que quieras».
En lugar de huir, dijo eso descaradamente.
…Excepto, por supuesto, que ella seguÃa mirándome, con la cara todavÃa muy roja.
«…»
Al verla decir eso desde debajo de mà me miré la muñeca por un momento, y luego murmuré con un suspiro derrotado.
«…¿No puedes arrepentirte?».
Y con eso ella se quedó en silencio por un momento.
Su alegrÃa habÃa desaparecido.
Con la cara sonrojada, evitó mis ojos y murmuró en voz baja, apenas por encima de un susurro.
«…te lo dije entonces.»
«Egostic, si eres tú… estoy bien.»
Y en el momento en que escuché esas palabras todo tipo de pensamientos y emociones se arremolinaron, subiendo y bajando a la superficie de mi corazón.
Asà de simple, lo estaba.
Justo asÃ, ella y yo.
Ambos estábamos sonrojados, nuestros rostros lo suficientemente cerca como para tocarse, y miré hacia abajo, a sus ojos azules acuosos.
En esa extraña atmósfera, de repente, oà un frÃo sonido mecánico.
[Es la hora de comer].
«…?»
Junto con esas palabras, se escuchó el sonido de algo haciendo clic desde el otro lado de la habitación.
«…Jaja. Ya es hora de comer, asà que comamos…»
Estaba a punto de levantarme y escapar cuando mi salvador apareció justo a tiempo, pero un par de brazos estaban detrás de mi espalda, abrazándome.
Y sin más, me desplomé sobre ella, abrazado de nuevo por Stardus mientras me ponÃa en pie.
Asà fue como acabé enterrando la cabeza en la funda de la almohada junto a su cabeza, presa del pánico.
Debajo de mÃ, ahora me abrazaba por completo, nuestros cuerpos se superponÃan.
Sin dejar de abrazarme, me susurró al oÃdo.
«¿Por qué? Dijiste que no le dabas mucha importancia».
«Entonces.»
«Vamos, hagámoslo un poco más».
«….»
Y sin más me quedé un rato en sus brazos.
…¿En qué demonios estaba pensando Stardus?
SeguÃa sin entender por qué hacÃa esto.
«…»
Aun asÃ, los brazos de Stardus eran suaves y cálidos.
Y por un momento. Abrazados el uno al otro.
…no lo sé.
Será lo que será.
******
Después de un rato.
«Gracias.»
La comida fue entregada a través de una especie de pequeño ascensor, y estábamos sentados en la mesa, uno frente al otro, comiendo.
…La comida era pasta, perfectamente emplatada.(oeoeoeo como me vas a dejar asi pinche autor haaaaaaaaa)
‘…..’
Lo mires por donde lo mires, ¿no es demasiado lujoso para la comida de la cárcel?
Lo cuestioné por un momento, pero decidà que la gente de Carqueas debÃa saber que Stardus estaba aquÃ, asà que lo dejé pasar.
Stardus, frente a mÃ, asintió.
«…Mmm. Delicioso».
Estaba disfrutando de su pasta como si nada hubiera pasado.
«…¿Qué estás mirando?»
Al ver que la miraba sin comprender, respondió con una mirada severa.
…Giró la cabeza excitada, pero sus orejas aún enrojecidas evidenciaban que lo que habÃa pasado antes era real.
Tras un momento de silenciosa contemplación, suspiré, cogà el tenedor y murmuré.
«…No sé en qué demonios estaba pensando Stardus».
Al decir esto, ella sonrÃe mientras hace rodar la pasta alrededor de su tenedor.
«Es que… Dijiste que no pensabas nada de mÃ, asà que te puse a prueba».
«No, no importa cómo lo digas… Ja. No.»
Contesté, llevándome también la pasta a la boca. SabÃa bien.
‘…’
Estaba a punto de preguntar si los otros villanos hacÃan esto, pero entonces recordé que Stardus habÃa dicho que estaba bien si era yo, y me sentà aún más amargado. Qué demonios…
…Ahora que lo pienso, tengo el problema de atrapar a «El Concededor de Deseos», y me está dando dolor de cabeza pensar en ella.
‘…SÃ, pero aún me queda una semana’.
HabÃa dicho que tardarÃa una semana en atraparlo, asà que disponÃa de ese tiempo.
El problema es que.
En otras palabras, estarÃa atrapado con ella durante una semana.
«…¿Eh? ¿Por qué?»
Me miró con sus ojos azules, su pelo rubio brillante alborotado, y masticó su pasta desordenadamente.
Suspiré de nuevo, involuntariamente.
…Una semana con ella, me preguntaba si podrÃa sobrevivir.
No estaba seguro.
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Capitulo 305
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Heroina Obsecionada
Me convertà en el villano en la historia de un héroe.
Asà que estuve a punto de renunciar después de pelear con el personaje principal.
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