Su presencia llega como una corriente suave que, sin pedir permiso, va moldeando cada rincón del corazón. No es un amor de estallidos, sino de constancia: una brisa que parece insignificante hasta que un dÃa se descubre imprescindible. Quien la mira se pregunta cómo algo tan natural puede volverse tan inevitable, como si su luz hubiera aprendido a encender grietas que antes permanecÃan dormidas. En esa rendición dulce, entiende que no se trata de perder control, sino de aceptar que algunos afectos nacen con una fuerza que simplemente no quiere —ni necesita— ser resistida.
Clasificación
0
Your Rating
Rango
73rd, it has 0 views
Estado
OnGoing