CapÃtulo 189
CapÃtulo 189 – Primavera
—¡Idiota! ¡Esta parte debe ser lo más suave posible! ¡AsÃ, cuando desenvaines la espada…!
—¡No, no! ¡Asà no es! ¡Al hacer una espada con acero genuino, lo más importante y necesario es…!
Antonio y Raphilon.
La discusión entre los dos maestros no mostraba signos de terminar.
Isaac salió lentamente de la fragua.
Aunque seguÃan discutiendo, eran expertos que resolverÃan las cosas por sà mismos.
HabÃa demostrado su esgrima como se le pidió, y probablemente aceptarÃan sus requisitos especiales.
Sharen ya habÃa escapado hace tiempo.
—’Isaac, eres repugnante’.
Después de ver a Isaac discutir apasionadamente sobre espadas con los herreros, escupiendo saliva, ella le habÃa lanzado una mirada frÃa antes de irse.
—’Será mejor que vuelva a la torre de magia’.
QuerÃa regresar con Rihanna y darle su opinión sobre el tema del vasallaje.
Aunque no sabÃa cuándo invadirÃan los Trascendentes nuevamente, por ahora…
——.
Isaac sintió una extraña inquietud.
¿Qué estaba haciendo en ese momento?
—’¿Por qué… estaba esperándolos?’
Una forma pasiva de lucha, simplemente defendiéndose de la ofensiva enemiga porque no podÃan cruzar dimensiones.
Pero si se le preguntaba si realmente no habÃa otra forma, pensaba que quizás sà la habÃa.
—¡Oye…!
Justo entonces, una mujer vino corriendo hacia él desde la distancia.
Buscando a Isaac, se acercó con paso firme y chocó contra él mientras exclamaba.
—¡¿Por qué hay tantas cosas deliciosas aqu�! ¡Cuando vine la última vez, debà haber comido mejor!
——.
HabÃa escuchado a Sharen murmurar ocasionalmente que Silverna era una chica del campo norteña.
Mirándola ahora, Isaac podÃa simpatizar un poco.
—Isaac, ¿quieres tomar algo después de tanto tiempo? ¿Qué opinas? ¡Conozco un lugar que es muy recomendable!
—Bueno, no me importa beber juntos.
—¡Entonces vamos! Emborracharnos desde media tarde…
—¿No vas a volver al Norte?
——.
El cuerpo de Silverna se tensó.
El brazo que habÃa agarrado la muñeca de Isaac perdió fuerza y se hundió lentamente.
Después de un momento de shock, ella se aclaró la garganta y preguntó a su vez.
—¿Por qué? ¿Te gustarÃa que me fuera?
—Sabes que no es lo que quise decir.
—Asà es como me sonó.
—No lo era.
¿Qué clase de conversación era esa?
Las preocupaciones que habÃa tenido hasta hacÃa un momento ya habÃan volado.
—¿Por qué estás siendo tan molesto? ¿Te estoy molestando? Solo vamos a tomar algo juntos.
Silverna habló de mal humor, cruzando los brazos.
Observándola, Isaac recordó a las parejas que habÃa visto en los festivales de las aldeas.
—[Oppa, ¿qué tal esto?]
—[Mmm, es bonito.]
—[¿Por qué eres tan poco entusiasta, oppa?]
—[¿Eh? No, ¡dije que es bonito!]
—[¿Te estoy molestando?]
—[Dije que es bonito…]
En aquel entonces, pensó que era dulce, pero ahora que estaba en esa posición él mismo, era más incómodo de lo esperado.
Rihanna rara vez abrÃa la boca para empezar, asà que incluso como hombre casado, esta situación le resultaba desconocida.
—¿Y sabes qué? Estoy un poco dolida por algo.
—…¿Asà que estabas molesta desde el principio?
Silverna apretó los labios con fuerza.
Al verla bajar ligeramente la cabeza como si hubiera dado en el clavo, Isaac sonrió, pensando que habÃa captado la corriente.
—¿Desde cuándo la guerrera del norte se volvió tan tÃmida? Si tienes algo que decir, dilo nomás.
——.
—¿Venir del Norte a la región central te calentó el corazón? Qué femenino…
—Es por ti.
La lengua de Isaac se congeló a mitad de la frase.
Silverna giró la cabeza, refunfuñando como si intentara ocultar su rostro enrojecido.
—Es porque estoy frente a ti, idiota.
——.
—¿Vas a beber o no?
RÃgido como si hubiera sido golpeado en un punto vital por un golpe certero, Isaac se encontró asintiendo sin siquiera darse cuenta.
* * *
TodavÃa faltaba un tiempo para el atardecer.
El dÃa era brillante y la gente se preparaba en silencio para salir del trabajo.
Una pareja, un hombre y una mujer, entraron en la taberna.
Eran una pareja atractiva, con su cabello negro y el cabello plateado de ella creando una sutil armonÃa.
—¿Oh? ¡No hay nadie aquÃ!
—Probablemente no haya mucha gente que beba a esta hora, excepto nosotros.
—Deja de parlotear a mi lado. En el Norte, también bebemos a esta hora.
—Eso es porque hace frÃo allÃ…
Silverna finalmente no pudo contenerse y pisó fuerte el pie de Isaac antes de sentarse.
Tomaron asiento y pidieron cerveza y bocadillos.
—El Barón Logan debe ser rico ya que es capaz, ¿verdad? ¿Pedimos algo caro?
—Haz lo que quieras.
Después de todo, incluso los artÃculos caros en una taberna como esta eran todos más o menos iguales.
Antes de que llegaran los bocadillos, la cerveza llegó primero, y los dos chocaron los vasos y bebieron.
—¡Kuh! ¿No es el alcohol de la región central un poco más dulce?
—¿Lo es? A mà me sabe igual.
No podÃa decir particularmente si era más dulce. Más bien, pensaba que en el Norte podÃan preparar el alcohol excesivamente amargo.
—Mmm, ¿quizás es porque estoy bebiendo contigo?
—…¿Has estado diciendo cosas asà casualmente últimamente?
—Esto en realidad requiere bastante valor. ¡Camarero! ¡Otra copa!
Silverna pidió otra copa con una risa juguetona. Quizás querÃa emborracharse rápidamente por su vergonzoso comentario.
Acompasándose con ella, Isaac también bebió, recordando lo que ella habÃa dicho antes.
—Dijiste que estabas dolida por algo. ¿Qué es?
—Regresaste del futuro, ¿verdad?
—¡Kack! ¡Tos!
Isaac escupió la cervera que estaba bebiendo al suelo.
Después de que un empleado viniera a limpiarlo, miró de nuevo a Silverna con una expresión desconcertada.
—Eso es…
—Sharen me lo dijo.
—A este paso, también se lo dirá a los Trascendentes.
La segunda hija de la familia Helmut tenÃa una lengua tan ligera como pesada era su espadón.
—Asà que regresaste usando la magia de la torre de magia, ¿eh? ¿Por qué no me lo dijiste?
—No hubo oportunidad. Planeaba decÃrtelo cuando llegara el momento adecuado.
—Parece que ahora es ese momento, ¿no?
—…Supongo que sÃ.
Justo entonces, los bocadillos llegaron en el momento perfecto.
Era el momento ideal para discutir las cosas sin alcohol.
* * *
——.
Para entonces, la taberna ya estaba llena de gente.
La afirmación de Silverna de que era una taberna popular resultó cierta, aunque parecÃa deberse menos al sabor y más a los atractivos camareros.
Pero a diferencia del ruidoso entorno, la mesa donde se sentaban los dos estaba completamente en silencio.
Después de terminar la historia sobre la regresión.
Silverna permaneció sentada en silencio.
Realmente no dijo nada, ni bebió ni comió los bocadillos.
E Isaac esperó pacientemente por ella.
—’Debe estar confundida’.
A diferencia de ahora, la Muralla Mallidan habÃa colapsado por completo.
El Norte fue esencialmente abandonado a la derrota.
La muerte de Uldiran Caldias, la historia de Silverna que abandonó su nombre para vivir como una Caldias.
Un futuro muy diferente al presente.
Y su propia apariencia.
Era natural que ella se impactara.
—Hoo, oye.
¿HabÃa ordenado sus pensamientos?
Tomando aliento, preguntó cautelosamente.
—Cuando viniste a Mallidan durante el Gran Enjambre, ¿fue por m�
—Para ser honesto, no fue solo por eso…
Pero si tuviera que decir.
—Verte fue la razón principal.
—¡Jajajaja!
Silverna rio con incredulidad. Luego agarró su vaso de cerveza y lo extendió hacia adelante.
—¿Asà que al final, prácticamente salvaste a nuestra familia?
—Bueno, no lo negaré por completo.
Los dos vasos chocaron.
En realidad, era un poco desconcertante que ella aceptara esas palabras tan fácilmente.
Pero más bien, Silverna parecÃa entender algo.
—Has estado librando una batalla más larga de lo que pensaba, Isaac.
—Asà es.
—Conocimiento sobre los Trascendentes, odio hacia ellos, profundidad en la esgrima. Creo que ahora entiendo un poco.
——.
—Y también tu actitud hacia mà y tu inmunidad hacia las mujeres, como si hubieras alcanzado la iluminación.
—¿Mmm?
—¿No? ¿Oppa Isaac?
—¡¡…?!
Afortunadamente, esta vez no estaba bebiendo cerveza, asà que no la escupió, pero estaba aún más desconcertado.
—¿O-oppa?
—¿Por qué? Si vamos por edad mental, ¿eres como 10 años mayor que yo, verdad?
—Ah, bueno. Eso es cierto.
—Entonces eres mi oppa. Espera, me gustaban los hombres mayores. No es de extrañar que parecieras tan confiable.
——.
Silverna se rio entre dientes de Isaac, que estaba demasiado avergonzado para responder.
—Sé que todavÃa no estás en posición de responder a los sentimientos de alguien más.
La larga batalla aún no habÃa terminado.
Habiendo escuchado la historia hasta ahora, Silverna parecÃa entender aún más.
—Has experimentado demasiadas tragedias, por eso no podÃas responder, ¿verdad?
—…Asà es.
Isaac humedeció su garganta seca con cerveza y respondió con emociones encontradas.
—Murió mucha gente. Sé muy bien qué tipo de heridas cargan los que quedan atrás.
La guerra quita muchas cosas.
Especialmente a los seres queridos, y disfruta de la tragedia que florece en sus relaciones.
—Es probable que yo muera. Los Trascendentes ciertamente están al tanto de mÃ.
——.
—Pero no tengo intención de detener la lucha.
Asà que todavÃa era difÃcil para él tener a alguien en su corazón.
Ante su silencioso rechazo, Silverna respondió con calma.
—El dÃa que te fuiste fue más frÃo que cualquier dÃa que pasé en el Norte.
——.
—Dicen que el primer amor se describe como primavera, y supongo que no están equivocados.
Silverna no pudo ocultar el temblor en su voz. Sus dedos temblaban ligeramente sobre la mesa.
—Yo seré tu Mallidan.
La razón por la que la Muralla Mallidan era deificada por los residentes cercanos no era simplemente porque los protegÃa de las bestias mágicas.
Era porque bloqueaba el aire frÃo que venÃa del norte.
Y traÃa una primavera temprana.
—Asà que está bien que luches con todo lo que tienes, Isaac. Mientras luchas dando todo de ti.
——.
—Yo solo lucharé para protegerte.
A Isaac, que no podÃa dar ninguna respuesta y solo la miraba fijamente.
—Asà como tú aún vives en ese campo de batalla.
Silverna sonrió con picardÃa, pero con nada más que ternura.
—Yo también, aún no he pasado la estación que eres tú.
Comentarios para el "CapÃtulo 189"
CapÃtulo 189
Fuentes
Tamaño de texto
Fondo
El yerno de la prestigiosa familia quiere el divorcio.
El acoso de mis suegros, que me desprecian por ser plebeyo.
Mi mujer, que permanece indiferente y me ignora.
Han pasado 10 años desde que huà de ellos.
Una familia...